Pulso metódico



Sombras, ajenas al espacio temporal de su ser, independientes de su esencia creadora, juegan libremente con la estabilidad emocional del que siguen. Pequeña criatura asustada como un pato atacado por un gorila, percibe que un cúmulo de sombras asoman bajo la puerta, pasan a la habitación, se acercan dando vueltas a su alrededor creando una oscuridad nunca vista por sus ojos. Van saliendo de la pared para volar por la habitación y rozar a gran velocidad su cuerpo creando sonidos huracanados de aullidos agonizantes. Finalmente, una manta de sombras cubre su figura hasta que se asfixia.

Aventura marinera



Siento tambores que marcan tu ritmo en mi cabeza, en un lento fundido desaparece el contexto junto a ti. Una espiral que me absorbe, sombría como una piruleta, de fresa sembrada en Alemania y cosechada en una granja del lejano oeste. Al salir de la espiral que me transporta a tu mundo, ruedo dentro del torno. Noto que me acerco en la oscuridad al origen del enorme sonido marrón y peludo, sin ojos, sin nariz, sonido propio de alguien como tú. Tras las puertas bañadas en oro, escalera blanca iluminada por tu ego que me obliga a trepar tabica tras tabica si deseo llegar hasta el podio.

Coincidencia reflejada



Despierto en una mañana soleada, un hada me espera en la puerta de mi habitación con la ropa que he de ponerme para salir. Después de vestirme, marchamos sin haber desayunado y extrañamente sin hambre. La calle, desierta, nada insólito para la hora y día que es. Coriiendo sigo el fascinante rastro que me va dejando el hada. Cansado, me paro al llegar a la parada de autobús, pero las misteriosas señales del hada me indican que continúe. Un seductor cuchillo reposando sobre la calzada llama mi atención, olvidando momentáneamente la actividad que realizaba, me agacho para cogerlo, una vez guardado en mi bolsillo, miro al frente y vuelvo a seguir la atractiva estela. Tras correr doce kilómetros, llegamos al destino, para mi sorpresa ningún vestigio de cansancio en mi cuerpo. El suelo cambia bajo mis pies, un charco de petróleo lo inunda todo, cojo el cuchillo con la mano izquierda, el hada se acerca y me sonríe, momento que aprovecho para cortarle la cabeza.

Precipitado sector plomizo


Miedo de destruir una adicción. A medida que cruzo a través del tiempo, me doy cuenta de que deshacerme de eso, no debe ser tan complicado, una vez pasado el periodo de abstinencia, todo vuelve a la normalidad. No obstante, siempre se ha dicho que una adicción nunca se supera, siempre queda ahí, haciendo el esfuerzo continúo de no recaer, por lo tanto, el amor jamás termina.


Sonidos en mi corazón


Siento que mi voz no llega a ningún oído. Cuando hablo, todos giran la cabeza sin esperar a ver que digo. Necesito alguien que quiera soportarme, capaz de estar ahí día y noche. He perdido toda esperanza de encontrarte en alguna parte. Empiezo a experimentar cambios hacia la locura afectuosa tortuosa, convirtiéndome en un híbrido semi-simio semi-humano, capaz de matar por un nuevo horizonte en mi existencia.


Hastío involuntario



Pantalones cortos azul cerúleo claro conjuntables con camisas de colores lisos apagados, camisetas estampadas con motivos veraniegos y zapatos llamativos para quien los mire. Salgo a la calle sin pasar por el espejo, suerte para algunos, desgracia para otros. El taxi me espera en el portal para llevarme a otra aburrida e interminable fiesta de embajada. Rodeado de millones de euros gastados en complementos que valen más que sus poseedores, me siento en una silla mientras contemplo el panorama, consigo divisarte en medio de la fiesta, pero cuando me acerco a saludarte, recuerdo el enfado pasado mantenido por orgullo y por el cual, no te volveré a dirigir la palabra, nunca.

The frozen world


Despierto aturdido en un nuevo mundo puro y desierto que da vueltas sin esperar nada a cambio. Tras la partida de mi vida anterior, en un lugar gélido y blanco, amanezco enterrado bajo hielo transparente. A pocos centímetros, contemplo la superficie cristalina que deja ver el cielo azul claro. Empujado por el aburrimiento y la curiosidad, hago fuerza con mis brazos para salir al exterior, una gran superficie lisa pálida hasta donde alcanza mi mirada, con la excepción de un único punto singular hacia el que ahora me dirijo.